NO A CUALQUIER PRECIO

10 septiembre, 2012
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No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo (…).
(Lv. 19:18, en Biblia de Jerusalén)

Vivimos momentos de agitación. Desde hace un lustro, los titulares de prensa hablan de la crisis económica que asola a Europa. Lo hacen de modo casi ininterrumpido, mas apenas hablan sobre la crisis de valores que se cierne sobre nosotros.

Que las más altas consideraciones éticas no estén de moda, no resulta novedoso. Sin embargo, la carencia de profundas motivaciones morales en la conducta de buen número de personas, es ahora más conocida gracias, precisamente, a la inmediatez de los medios de comunicación de nuestro tiempo. Nunca antes estuvimos tan (¿des?)informados, como en la era de Internet 2.0..

El fin del nacional-catolicismo (y sus equivalentes nacional-protestantismo y nacional-ortodoxia) ha traído consigo una maduración en el individuo, a la par, que una emancipación respecto de viejos oscurantismos y empobrecedores prejuicios. Sin embargo, en el lado negativo, viejos valores que contribuían a la cohesión social, al compromiso desinteresado y solidario, y al diálogo sin barreras, entre otras cuestiones; han perdido gran parte de su vigencia.

Esto me contaba ayer mi amigo Raimundo. Quebrantado de los pies a la cabeza, me anunciaba la ruina de su pequeño negocio asociado a una gran multinacional. Angustia y dudas. ¿Cómo recuperar la inversión, si es que tal posibilidad es plausible? Un colega empresario ya le ha dado una clave: “No pierdas el tiempo. Amenaza con difamar a los grandes jerifaltes a través de las redes sociales. Ya verás qué pronto llegan a un acuerdo contigo y te devuelven la pasta. Ellos no tuvieron escrúpulos morales a la hora de hacerte firmar un contrato abusivo, de modo que, ¿por qué habrías de tenerlos tú con ellos?”

La tentación de cualquier ser humano, por lo general, apunta a la revancha, como la fórmula idónea de resolución de conflictos. Esta actitud responde a una concepción equivocada sobre quiénes somos en realidad. Nuestra percepción limitada nos lleva a considerar, a cada ser humano, un ente separado e independiente. Afirma Paulo Coelho, que ningún hombre es una isla. Y que, para hacer frente al buen combate, necesitamos ayuda. Si tomamos, combate, en su acepción más amplia, y lo identificamos con vida, fácilmente comprenderemos que este negocio llamado universo nos atañe a todos. Porque, más allá del hecho de que seamos minúsculas gotas en el seno un océano magnífico, todos participamos de esa gran esencia. Por consiguiente, si hacemos daño al prójimo, nos lo hacemos a nosotros mismos. No podría ser de otro modo.

La sabiduría popular no falla en este apartado: “arrieros somos y en el camino nos encontraremos”; “sentado a la puerta de mi casa, veré el cadáver de mi enemigo pasar”;a cada cerdo le llega su sanmartín”; y otros tantos… Pero no lo veamos desde el punto de vista dramático. Tratemos de acogerlo en positivo.

Aquellas buenas acciones que nacen de nuestra libre voluntad constituyen un campo de energía positiva a nuestro alrededor que, allá donde nos encontremos, no sólo servirá de inspiración a nuestros semejantes; además, nos permitirá, en virtud de la Ley de la Atracción, atraer todo lo positivo que hay en este mundo. Si, por el contrario, permitimos que nuestro ego más básico dé rienda suelta a sus más bajas pasiones, optaremos por “la vendetta”; elegiremos pagar mal con mal (ver Pr 20:22); y esa maldad acabará volviéndose en nuestra contra. Porque, como dije más arriba, todo está conectado. No en vano Jesús de Nazaret pidió a sus discípulos que no juzgaran según el mal recibido y que no hicieran de la Ley del Talión un tótem.

Mi amigo Raimundo ya ha escogido, y me consta que lo ha hecho conforme a su condición humana y, por tanto, divina. Perdonará o, en el peor de los casos, pasará por alto el mal recibido. Aquello que siembre, será lo que recoja.

No pretendo decir que la justicia cósmica, por así denominarla, haya de manifestarse en la actual dimensión espacio-tiempo. De hecho, a causa de lo limitado de nuestra percepción, no siempre somos capaces de barruntar otras dimensiones. Precisamente por ello, podemos albergar la falsa percepción de que muchos daños, agravios e injusticias, no obtienen su reparación. Felizmente, el Universo cuenta con mecanismos propios que le permiten restablecer el equilibrio dañado. Y no a cualquier precio; desde luego, no en clave de venganza, por más que la Biblia nos remita con frecuencia a expresiones de extrema dureza.

(…) pues dice la Escritura: Mía es la venganza: yo daré el pago merecido, dice el Señor.
(Ro 12:19, en Biblia de Jerusalén)

No tomemos, por consiguiente, atajos a la hora de resolver nuestros entuertos y desavenencias. La mejor respuesta, ante la injusticia, es la magnanimidad.

Raúl es teólogo, periodista y conferenciante ocasional. Ha trabajado, entre otros, en medios radiofónicos del grupo EITB. Además, ha dedicado los últimos tres años a su blog personal “Salburua” y a editar dos ensayos. Sus planteamientos beben en las fuentes del monoteísmo. Sin embargo, su talante dialogante le aleja de concepciones férreas y ortodoxas y le coloca siempre a la búsqueda incansable de esa verdad que sólo entre todos podemos encontrar.
Raul Diaz de Arkaia
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4 Responses to NO A CUALQUIER PRECIO

  1. Irene Leyva on 23 septiembre, 2012 at 23:00

    Muy interesante artículo, felicidades a su creador y gracias.

  2. Raúl Diaz de Arkaia on 26 septiembre, 2012 at 20:34

    Irene, mil gracias a usted por el interés que demuestra. Espero y deseo que el artículo que presentaré en nuestro segundo número le satisfaga también. Un fuerte abrazo.

  3. MARISSA POZO on 28 septiembre, 2012 at 20:14

    E FELICITO AMIGO POR ESTE ESCRITO TAN ACERTADO Y ASI ES .AVECES NOS DAMMOS A LOS DEMAS POR EL DESEO DE SENTIRNOS UNIDOS Y HERMANADOS PERO COMPROBAMOS MUCHAS VECES QUE NOS DEVUELVEN MONEDAS FALSAS O DAÑOS SIN MERECERLOS…ENTONCES TU CORAZON SIENTE DOLOR Y ASOMBRO PORQUE NO ESPERAS TAL MALPAGO PERO SI SOMOS DIGNOS DE LLAMARNOS SERES HUMANOS Y SENTIMOS EL AMOR EN ALGUN RINCON DE NUESTRO CORAZON PODEMOS OLVIDAR Y DEJAR ESE AGRVAVIO ENTENDIENDO QUE NO TODOS SOMOS IGUALES Y BUENO PUDIMOS NO SER ESTENDIDOS EN ES MOMENTO O ESA PERSONA NO ES DIGNA DE TU AMISTAD POR CUALQUIER MOTIVO LO CLARO ES QUE PERDONAS…Y SIGUES TU CAMINO SIN MAS…FELICIDADES AMIGO.

  4. Raúl Diaz de Arkaia on 28 septiembre, 2012 at 21:50

    Marissa, muy agradecido por su comentario. Me ha alegrado que le guste. Un abrazo.

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