MEDICINA CHINA: ESTÓMAGO Y PREOCUPACIÓN

9 enero, 2013
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El estómago, desde la visión de la medicina tradicional china, es particularmente importante, debido a que tiene la función primaria de preparar los alimentos que comemos para ser refinados por el bazo y clasificados por el intestino delgado. ¿Cómo sucede esto? El estómago actúa como una caldera que descompone los alimentos que comemos. En ese momento, en esta caldera, se dividen los alimentos y se inicia el proceso de separación de la parte pura de la impura. Comienza una batalla para extraer la esencia del alimento, lo mejor de él, para la formación de la sangre (xue) y la energía (qi). La sangre (xue) está formada por el aire que respiramos y también por la comida que ingerimos. El proceso de formación de la sangre y de la energía con los alimentos ocurre de la siguiente forma: el estómago envía la parte pura del alimento (esencia) al bazo, que hace la transformación y el transporte, es decir, se almacena, transforma y transporta la parte pura de los alimentos para la formación de la sangre y la energía. La parte impura, que en principio no será aprovechada para la formación de la sangre, es enviada al intestino delgado para su posterior procesamiento. El «resto», lo que queda en el intestino delgado sin ser aprovechado, pasará por una nueva selección, se repetirá el proceso de separación, y la parte impura será enviada al intestino grueso. La energía (qi), retirada de los alimentos, repondrá la energía que gastamos en nuestra vida diaria con nuestras actividades físicas.

El estómago de un adulto maneja aproximadamente 3 kilos de alimentos y líquidos al día. Después de la digestión, comienza a trabajar junto con el bazo para distribuir los nutrientes por todo el cuerpo, principalmente, los músculos y las extremidades superiores (brazos) e inferiores (piernas). Así que, si el bazo y el estómago están débiles, pueden producirse sensación de cansancio y pesadez en las piernas, patrón muy común en los cuadros de anemia, la palabra griega que significa «sin sangre».
Lo que enferma al estómago con más frecuencia es las comidas fuera de horarios y el habito de comer alimentos sin cocción, fríos y helados, los cuales sobrecargan el estómago al hacer la digestión de ellos. Nuestro estómago tiene una temperatura media de 36 grados, y si la comida llega a él fría o cruda, será necesario que produzca aún más calor para iniciar la digestión, lo que provocará un mayor consumo de energía. Cuando tomamos algo helado, enfriamos la energía yang del elemento tierra (estómago y bazo-páncreas), que a su vez, va a «robar» energía de su antecesor que es el elemento fuego, causando un desequilibrio interno. Este aumento del consumo de energía debilitará el estómago, y tendrá como consecuencia una digestión lenta y una sensación de «pesadez». También otras desarmonías pueden acometer al estómago, como: la acidez estomacal, gastritis, reflujo, vómitos, distensión abdominal, regurgitación, compulsividad por alimentos dulces , eructos y úlceras. Muchas gastritis y úlceras son diagnosticadas como de origen «nervioso», porque son causadas por situaciones directamente relacionadas con el campo emocional. Las personas muy ansiosas y preocupadas, por lo general, tienen problemas de estómago.

La preocupación es la emoción que «gobierna» el estómago, es decir, quien está siempre preocupado, tiene muchas posibilidades de tener problemas con el funcionamiento de esta víscera. Pero ¿que es la preocupación? Es ocuparse anticipadamente de situaciones que tal vez nunca sucedan. La preocupación es una característica de esas personas que siempre están pensando en lo que podría ocurrir la próxima vez. En la preocupación se cree que existe algo mágico, como si, por el simple hecho de estar preocupado, se pudiese evitar un mal previsto. La persona muy preocupada tiene la fantasía de poder tener el control de su vida. Todo debe pasar como ella lo organiza mentalmente. Pero como la vida no es en linea recta, cuando algo sale de su control, le provoca un gran malestar y frustración, y esto puede causar muchas desarmonias en el estómago.
De tanto ocuparse de los problemas reales e imaginarios -y en la mayoría de los casos, sólo imaginarios-, la persona preocupada está pensando mucho, pero haciendo muy poco. Sí, ¡las personas preocupadas hacen muy poco! Toda su energía se concentra en los pensamientos, paralizando su movimiento interno y externo. Sin embargo, el cuerpo va a dar su respuesta, mostrando una sensación de vacío en el estómago. Esto dará lugar a un fuerte deseo de dulces, pues este es el sabor que gobierna el estómago. Cuando la angustia y la preocupación comienzan a dominar los pensamientos, el cuerpo va a responder pidiendo ser llenado de alimentos. Esto explica la compulsión por la comida que la ansiedad y la preocupación provocan. Muchas personas buscan en la comida una forma de llenar el vacío que sienten en el alma.

Preste atención a su estómago, ya que es el centro de su nutrición, dónde se produce la digestión de los alimentos, así como la de las ideas. Sentir, pensar y digerir está íntimamente conectado con el estómago, lo que no es «tragado» retorna en forma de vómito o regurgitación de alimentos o de emociones.

Beatriz es brasileña de Minas Gerais. Acupunturista, terapeuta del masaje y estudiosa de las plantas medicinales.
Beatriz Oliveira de Melo
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