EL PODER DE TUS PALABRAS Y EL AGUA

9 enero, 2013
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El cambio reside en ti, en el poder de tus palabras, en las vibraciones que recorren tu cuerpo tras cada una de tus afirmaciones y creencias. No nos damos cuenta del inmenso poder que tenemos cada uno de nosotros. Cada uno, como un ser único e individual, que entrecruza, sin darse cuenta, la frecuencia de su día a día con todo lo que le rodea.

Si cada uno de nosotros dedicara un instante al reajuste de los cristales del agua, los milagros serían portada de todos los periódicos e informativos del mundo. Porque el agua no entiende de razas ni de culturas, simplemente, fluye.

Está probado, bajo años de investigación, que las vibraciones de nuestra voz influyen en el comportamiento de la estructura del agua, y como bien sabemos, nuestro cuerpo está compuesto, en un setenta por ciento, por este líquido. En sus investigaciones, Masaru Emoto, presidente del Instituto General I.H.M y pionero en este campo, detectó que los copos de nieve no eran iguales en Alaska y en la Antártida, y decidió estudiarlos. Tras casi diez años de exhaustiva investigación, llegó a la conclusión de que el agua tiene memoria y descubrió que con el poder de las palabras y la música se producen reacciones en ella, que pueden observarse en la forma que toma cuando se congela. Las moléculas de agua, al congelarse, se cristalizan y pueden formar hermosas y diferentes figuras, según el tema, la sinfonía o las palabras a las que ha sido expuesta.

Según el profesor Masaru Emoto, el agua que llega a nuestros hogares está completamente inerte, tras recorrer los entresijos de las tuberías que se encuentran en el subsuelo de nuestras ciudades; al igual que el agua embotellada, enriquecida con minerales, pero que carece de vida propia, y que al congelarse, forma figuras distorsionadas o ni siquiera logra cristalizar. Estamos consumiendo agua sin energía propia, y es esa energía la que aporta la vitalidad a nuestros cuerpos. En uno de sus innumerables estudios, Masaru Emoto analizó el agua bendita de las iglesias antes y después de las plegarias, el resultado fue espectacular. Las primeras fotografías mostraban un agua muy parecida a las del agua que había sido expuesta a la música Heavy metal y a las palabras, Estorbas, me das asco del cuadro de imágenes exhibido con anterioridad; mientras que las imágenes tomadas tras las plegarias eran más espectaculares, si cabe aun, que las de la imagen del agua expuesta a la palabra gracias del cuadro. Las personas que tras la misa se llevaban el agua bendita a casa y la consumían, notaban una inmensa mejoría, por la cual, por supuesto, daban gracias a Dios o al Santo por el que tienen devoción.

Este estudio nos ofrece el poder de la auto-curación, a través del sencillo ritual de decir “gracias” cada vez que tomamos un vaso de agua. Si tenemos en cuenta que tres cuartas partes de nuestro cuerpo están conformadas por agua, imaginemos el efecto que tienen nuestras palabras sobre él. En una persona negativa, con un vocabulario donde hay cabida a palabras que no voy a citar y que todos sabemos, el efecto del agua distorsionada, hace que el torrente sanguíneo se estanque y proliferen las enfermedades. Al contrario, si consumimos agua que ha sido expuesta a una vibración positiva, el estancamiento desaparece, y con él, las enfermedades. Un ejemplo bien claro son las tribus que beben agua directamente de los arroyos, sin tratar, sin que el ser humano la haya maltratado con sus palabras y donde la memoria se remonta simplemente a la pura naturaleza. Podrán morir de vejez o en las fauces de cualquier depredador, pero no será por el estancamiento de la sangre y la muerte de sus células.

Tenemos en nuestras manos el poder de la auto-curación por medio de algo que siempre ha estado a nuestro alcance, algo tan común para nosotros como es el hecho de beber un vaso de agua. Somos energía, todo lo que nos rodea también lo es, y el agua es un potente transmisor. Si por medio de nuestras palabras, proyectamos esa energía al tan preciado líquido, nos estaremos poniendo en contacto directo con nuestra madre naturaleza; y si nos cuidamos a nosotros mismos, estaremos cuidando a lo que nos dio la vida. Somos nuestra creación, nos creamos a nosotros mismos con nuestras acciones y pensamientos.

Y recuerda que las palabras tienen el poder de sanar. Cambia tu actitud ante la vida y sé grato con lo que ya tienes. El amor y la gratitud darán el cambio que necesitas en tu vida. Ponlo en marcha, de ti depende.

Si quieres experimentar el poder de tus palabras, pon un poco de arroz hervido en tres botes de cristal diferentes, llénalos con agua y ciérralos. A uno de ellos ponle una etiqueta con la palabra “gracias”, al segundo, “te odio”, al tercero no le pongas nada e ignóralo; y separa los botes, que quede entre ellos una distancia aproximada de unos treinta centímetros o en habitaciones diferentes. Durante un mes, debes decir a cada bote la palabra que pusiste en la etiqueta. Te sorprenderán los resultados.

Beatriz Vidal Cortijo es quiromasajista especializada en digito-puntura y masaje thailandes, Maestra Reiki y escritora. Beatriz es la autora de la novela "Visiones de un destino". Ésta es una novela conmovedora, escrita con un estilo fluido, ágil y verosímil, cuyos ingredientes son intriga, aventura y erotismo.
Beatriz Vidal Cortijo
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