LAS CONSTELACIONES FAMILIARES

9 enero, 2013
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Una herramienta de transformación profunda hacia nuevos modelos de vida.

Cada sistema familiar está dirigido por una conciencia común. Esta conciencia es una fuerza o principio que empuja constantemente a buscar la armonía grupal, restableciendo el equilibrio colectivo de la familia. Persigue la integridad de toda la familia, de la que nadie puede ser excluido, pero no sabe distinguir entre lo bueno y lo malo. Las constelaciones familiares buscan desidentificarnos y desprogramarnos de los programas ancestrales, que nosotros vivimos como pautas repetitivas, círculos viciosos de los que no podemos salir, y llevarnos a aceptar nuestra realidad y acceder a nuestro más elevado potencial, quitándonos lo que no es auténticamente nuestro.

Heredamos los dones, las aptitudes, las enfermedades y la historia de nuestros antepasados. Este argumento nos lleva a entender que el sistema familiar posee una memoria, tanto consciente como inconsciente, que se transmite a través de generaciones. Aunque vivamos lejos o no conozcamos a nuestra familia biológica, nuestro ADN, nos trasmite las vivencias emocionales de las generaciones anteriores; como dones, las que quedaron resueltas, y como lastre, a veces destructivo, aquellas que quedaron inconclusas o sin resolver, relacionadas con ancestros excluidos, rechazados, de los que nos avergonzamos; muertes violentas; sumisión; abortos; injusticias; abandono; etc… Sabemos ahora, que cuando alguien ha vivido algo dramático o injusto, alguien más joven le sustituirá (probablemente desde su concepción), intentando compensar en vano aquella desgracia de cualquier tipo de fracaso, sufrimiento o enfermedad; viviendo lo mismo que él ha vivido. Es decir, estamos intrincados con nuestro sistema familiar, y estas intrincaciones pueden desviar a las personas en su propio camino o verdadero propósito. Entonces, no vivimos nuestro guion personal, sino que a menudo, reproducimos inconscientemente, el de nuestra familia. Como dice Bert Hellinger: “Nuestros antepasados se mezclan con nuestro destino”.

1.- Lo fenomenológico, campos morfogenéticos:

Las Constelaciones son fenomenológicas. El hecho de que los representantes sientan como si fueran las personas que están representando, apunta a un fenómeno colectivo, a aspectos universales compartidos, a una disposición heredada y general de nuestra condición humana. En las Constelaciones, los representantes se encuentran en una suerte de participación mística. El alma dirige al individuo y produce efectos que van más allá de nuestro actuar planificado. Los representantes se encuentran expuestos a un todo mayor, la persona es alcanzada a un nivel más allá del mero razonamiento, algo más grande. Las Constelaciones expresan el fenómeno de lo que es, y no, como nos gustaría que fuera. Se basa en lo que se percibe y se observa.

Si hablamos de Constelaciones, no podemos pasar por alto la importancia de los campos morfogenéticos o campos mórficos que llevan información y son utilizables a través del espacio y del tiempo, sin pérdida alguna de intensidad después de haber sido creados. Son campos no-físicos que ejercen influencia sobre sistemas que presentan algún tipo de organización. El rasgo principal es que la forma de las sociedades, ideas, cristales y moléculas dependen de la manera en que tipos similares han sido organizados en el pasado. Hay una especie de memoria integrada en los campos mórficos. Los campos morfogenéticos actúan sobre la materia, imponiendo patrones restrictivos sobre procesos energéticos. Un campo morfogenético no es una estructura inmutable, sino que cambia al mismo tiempo que cambia el sistema con el que está asociado. La palabra clave aquí es: hábito, el factor que origina los campos morfogenéticos.

En las Constelaciones Familiares se puede ver claramente cómo actúan los campos morfogenéticos. Determinados modelos de pensamientos o paradigmas se fijan dentro de un grupo. Y de esta manera, se hace más complicado generar espontáneamente nuevos paradigmas o hábitos y obtener nuevas comprensiones. Es decir, un campo morfogenético tiene una memoria, y cuando surge algo “nuevo”, inmediatamente se guía según el modelo preestablecido; por esta razón, existe una gran probabilidad de que se desarrolle de forma similar al primero. Y si esto se repitió varias veces, hay un modelo fijo. Se puede decir que los modelos de destino se reproducen de modo similar.

Reconocer estos paradigmas, interrumpirlos y cambiarlos requiere del gran valor necesario para adentrarse en esquemas y comportamientos nuevos y completamente desconocidos. Para lograr esta interrupción, hay que hacer una elección y tomar una decisión o una serie de decisiones que conllevan nuevas actitudes.

La familia tiene una memoria, y lo que sale a la luz a través de las Constelaciones Familiares, nos obliga a lo que no es familiar, a lo desacostumbrado y a lo nuevo.

“El paso hacia delante es una empresa arriesgada. Requiere de todo el coraje para darlo, ya que con él dejamos atrás algo que hasta este momento nos resultaba familiar. Cuanto más se aleje de aquello que nos era familiar, cuanto más atrás lo deja, tanto más valor tenemos al dar el próximo paso, más solitarios nos volvemos por él.” Bert Hellinger

2.- ¿En qué pueden ayudarnos las Constelaciones Familiares?

a.- A través de las Constelaciones Familiares hacemos una toma de conciencia de las causas de nuestros problemas, enfermedades, fracasos, etc… y descubrimos las cadenas de amor, fidelidad y culpa que nos atan al pasado. Haciéndonos conscientes de nuestras intrincaciones, podemos saber en qué momentos, circunstancias y actitudes de nuestra vida estamos siendo llevados por lo que Bert Hellinger denomina, “compensación arcaica”. Esta compensación arcaica, es ciega, estéril y sólo es útil para aumentar nuestro dolor y el desequilibrio en nuestro sistema familiar. Mediante el trabajo con Constelaciones Familiares devolvemos su sitio a los olvidados y ponemos orden, de manera que esta compensación arcaica pasa a ser, o se transforma en lo que llamamos: “compensación adulta”. En el momento en que nos liberamos de estas intrincaciones, hay un gran impulso de energía. Este orden liberador es, justamente, lo que necesita el sistema familiar y, más directamente, el cliente para sacar provecho, con gratitud, a su vida. Este es el camino que recorremos con el trabajo de Constelaciones Familiares.

b.– Los temas que se pueden tratar en Constelaciones Familiares son variados, por ejemplo:

  • El tema de la salud: enfermedades, adicciones, accidentes, muertes tempranas, etc…
  • Relaciones personales y en el lugar de trabajo: personas difamadas, nuevas uniones, maltratos, secretos familiares, abusos físicos y psicológicos, emigración, discriminación étnica, sexual, religiosa, etc.
  • Situaciones en las que sentimos que algo importante no funciona en nuestra vida o tenemos sentimientos o reacciones que nos limitan o disgustan. Si sentimos que no estamos en el sitio adecuado, estamos infrautilizados o no nos realizamos. Casos en los que nos sentimos encerrados en un círculo vicioso del que no podemos salir, repitiendo esquemas.
  • También podemos aplicarlas al ámbito del éxito de la empresa o de los negocios.

c.– Las Constelaciones son un modo para comprender que las personas hacen exacta y únicamente lo que pueden hacer. Esto parece obvio, pero es un pensamiento muy profundo. Aceptarlo nos lleva directamente a abandonar puntos de vista estrechos, pasar a una visión más amplia, y mirar al mundo con nuevos ojos. Con esta visión, no nos enfocamos en un hecho o dato concreto, aisladamente, sino que comenzamos a mirar los sucesos en relación con un todo. Es ver la foto completa en lugar de enfocarnos en el árbol, o el puente, o la montaña; ver el paisaje completo, siendo conscientes de que, en el paisaje, todo tiene un motivo para existir y que todo está bien en la composición. Como dice Voltaire: “El verdadero camino de descubrimiento no consiste en encontrar nuevas tierras, sino en tener nuevos ojos”.

3.- ¿Cómo se desarrolla una Constelación Familiar?

a.– La confidencialidad es esencial en Las Constelaciones Familiares. El secreto profesional del terapeuta se extiende a todos los participantes. La palabra es un vehículo de energía que aumenta o disminuye la fuerza de la persona de la que se habla, por esto lo más beneficioso es el silencio.

b.– Con sólo observar las Constelaciones de los demás participantes, nuestros sentimientos emergen. Nuestra demanda se hace más clara y seremos capaces de formularla en una sola frase cuando llegue el momento. Si la petición que queríamos verbalizar cambia durante el taller, significa que por nuestra simple presencia, hemos conseguido llegar a un nivel más profundo. Nuestra petición refleja nuestro estado de ánimo, y este último es sensible a las Constelaciones que se están desarrollando, resuena con las similitudes, los destinos paralelos, el ambiente y la fuerza del grupo. El cliente propone el tema que quiere trabajar. El terapeuta pide al cliente que elija, entre los asistentes al taller, representantes de algunos miembros de su familia. El representante ideal se olvida de sí mismo en cuanto lo colocan en el lugar del familiar a quien va a representar, ya no pensará en lo que siente en su papel de representante. Deja venir las sensaciones sin juicio, sin interpretación. Es importante que las informaciones que se expresan a través de él permanezcan puras. La más mínima intención deforma la Constelación, así como el beneficio para el cliente y su representante. El terapeuta dirige la evolución de la Constelación Familiar, restaurando paso a paso el orden, el respeto y el amor, hasta conseguir liberar la energía bloqueada. Todos sacan provecho de la Constelación, el cliente, los observadores y los representantes.

c.– Única condición para todos: aceptar la realidad tal y como es, dejando a un lado nuestras ideas preconcebidas. Nos transformamos en aquello que rechazamos. Paradójicamente, la primera condición para el cambio es reconocer, aceptar y agradecer la vida, la carencia o la enfermedad que tenemos.

4.- Resultado:

Una Constelación gana en profundidad cuando varios miembros de la misma familia están presentes. Todos juntos ven, llevan, sienten, reconocen y todos lo admiten. Empieza una reacción en cadena, el sistema familiar aparece y el cliente se libera. Al cabo de varios meses se podrá apreciar una transformación profunda en la vida de la persona, que por fin es ella misma y puede comenzar a dirigir su propia vida, beneficiándose de la riqueza, el apoyo y el amor de las generaciones anteriores.

El arte de constelar respeta a cada individuo y a su origen en totalidad. La actitud interior moldea nuestros pensamientos, nuestra vida y nuestro comportamiento. Colocando a cada miembro en su lugar respecto de los demás, todos participan en el equilibrio del conjunto; respetando las órdenes del amor, el amor puede fluir. El orden viene antes, y después viene el amor. Bert Hellinger lo expresa bien en esta frase: “El amor llena lo que el orden abarca, el amor es el agua y el orden el jarro, el orden recoge, el amor fluye, nuestra alma difícilmente se hace a un amor sin orden”. Bert Hellinger comprobó que el amor únicamente puede desarrollarse dentro de un orden correcto. Si existe desorden, aunque el amor sea grande, no puede fluir.

Aprendamos a ser libres y a dejar libres, a través de las Constelaciones Familiares. La liberación de la persona pasa por el conocimiento sincero y profundo de sus lazos ancestrales.

5.- Mi experiencia:

Corría el año 2001, cuando conocí la existencia de las Constelaciones Familiares y escuché por vez primera un nombre (que durante meses me costó recordar): Bert Hellinger. En aquellos momentos ignoraba lo profundo que iban a influir ambos, tanto en mi vida, como en mi entendimiento del mundo que me rodea. Inmediatamente sentí a las Constelaciones Familiares como el instrumento que necesitaba para sanarme y conectarme a mí misma con la realidad, y mirar las cosas tal y como son. Esto que ahora me resulta sencillo de decir, os aseguro que no me fue tan sencillo de admitir y asimilar en su momento. Ver con claridad lo que verdaderamente nos dirige a las personas a comportarnos como nos comportamos, lo que hay detrás de lo que yo creía y veía como real; ser consciente de que mi propio concepto de mí misma, de lo que yo era, se desvanecía, fue impactante. Comprendí lo mucho que me desconocía, tras tantos años de intentar entenderme. Tras desvanecerse muchos de mis conceptos llevados por una especie de aspiradora sistémica, quedé en buena medida en una tierra de nadie, en un desierto que me resultaba extraño.

Sentir que mi percepción de mí misma estaba tan equivocada, me sorprendió. De la mano de las Constelaciones Familiares se manifestó en mi camino de vida un cambio drástico, profundo y, muy a menudo, demasiado doloroso. En mis incursiones por los senderos del conocimiento, tanto del mundo que me rodeaba, como de mí misma, las Constelaciones Familiares siempre fueron una constante y un fiable punto de referencia, tanto en el modo de observarme y comprenderme a mí misma, como en mi modo de observar y comprender el mundo. Con esto quiero decir que, poco a poco, comencé a ver todo con un enfoque más amplio, conociendo y agrandando mis límites, y aprendiendo a sintonizar conmigo misma y con el resto de las personas y circunstancias, y a actuar de acuerdo a esas percepciones. Esto me obligó a tomar decisiones importantes en mi vida, dejar unos caminos y definirme por otros.

Una de las cosas que más me ha impresionado es que en el mundo de las Constelaciones no sirven datos preestablecidos, ni medias tintas, ni tampoco, “el yo pensaba que eso era por…”. Entregarse a la increíble e impactante experiencia de una sesión de Constelaciones Familiares supone hacer una incursión hacia lo MÁS PROFUNDO de uno mismo, hacia algo que condiciona totalmente las elecciones, los gustos, y la mayoría de las decisiones que realizamos día a día. Por eso, me parecieron en aquellos momentos una panacea, el gran hallazgo ¡Eureka! Es bien sencillo, pensé, si puedo romper todos mis esquemas repetitivos y romper el motor de todos los condicionamientos que frenan mi vida, pues bien sencillo, en un plis – plas todo resuelto. No tardé en darme cuenta de que romper estos modelos y esquemas mentales implica un trabajo extra. Al romper esos condicionamientos y salirme del esquema predefinido y asumido como propio, sentía como si me faltara algo, como si me faltaran pequeñas partículas de mí misma; a menudo sentía mi cuerpo como agujereado. Entonces, empecé a conocer la verdadera importancia de un comportamiento habitual. Cuando algo cambiaba, me sentía extraña, confundida y perdida, y en esos momentos volver a la vieja rutina es lo más fácil; es la denominada zona de confort, zona cómoda, donde la palabra hábito adquiere una importancia tan grande que debería estar escrita con letras mayúsculas, ¡enooormes! Sé perfectamente bien de lo que hablo, y casi puedo percibir vuestra irónica y solidaria sonrisa, incluso puedo adivinar que seguramente estaréis diciendo frases muy similares a estas que ahora vienen a mi cabeza: “¡A mí qué me lo vas a decir!”,” ¡pufffff…. Ya te digo…!” etc… palabras y frases que yo he dicho y he escuchado una y mil veces.

Después de los años transcurridos, puedo hacer recopilación de las grandes aportaciones que han hecho a mi vida las Constelaciones Familiares, las cuales puede resumirse en una frase: Saber bien de dónde vengo, y por lo tanto, quién soy realmente. Asentar mi vida sobre unas bases firmes y seguras. El cambio de creencias profundas y el discernimiento de lo que es real y de lo que no deja de ser más que una mera idea, pensamiento o conjetura, en definitiva una creencia más. Aprendí a amar lo que soy, un ser humano con mis carencias y mis dones. De pronto sin saber muy bien cómo, era capaz de dar mi opinión ante lo que pasa en mi entorno de un modo sencillo, auténtico y responsable, y del mismo modo, permitirme no hacerlo con la misma sencillez y naturalidad. Estoy en buena medida abierta a lo que la vida me ofrezca, tanto con sus venturas y desventuras y sus altos y sus bajos. Tengo una alegría interior y dentro de mí, un amor y un agradecimiento que me gustaría que todo el mundo pudiera llegar a sentir. Por eso, os animo a que conozcáis esta herramienta.

Las “Leyes del Amor” que sacó a la luz Bert Hellinger influyen en todos nosotros, creamos o no creamos en ellas. En este trabajo no hay creencias, hay leyes. Podríamos hacer una comparación sencilla con la Ley de la Gravedad. Yo puedo conocerla o no, puedo creer en ella o no, pero sea cual sea mi creencia acerca de dicha ley, y aunque me niegue profundamente a creer en ella, si tropiezo, me caeré al suelo, y hacia abajo, tanto si lo quiero, creo, deseo, siento, como si no lo hago. A la ley de la Gravedad no le importa lo que creamos o sepamos acerca de ella, funciona independientemente de nuestros pensamientos, y las Leyes de las Órdenes de Amor funcionan exactamente igual, influyen en nosotros creamos en ellas o no lo hagamos.

Una de las primeras cosas que aprendí, aparte de sentir mi cuerpo (cosa que recomiendo encarecidamente), es el concepto de Disonancia Cognitiva. El cerebro tiene preferencia por los caminos habituales y fáciles, lo conocido, y lucha encarecidamente contra todo lo que se oponga, contra cualquier modo de pensar o actuar diferente. Por esto, soltar los comportamientos nocivos para nosotros es increíblemente complejo y difícil. Acabamos de entrar en el curioso, imaginativo, creativo y pícaro mundo de las resistencias (al cambio, evidentemente). Hay mil y una maneras de resistirse al cambio, y en su mayoría son inconscientes.

  • La mayor parte de las veces se manifiestan con palabras, por ejemplo después de hacer una Constelación, se desatan nuestras dotes de grandes oradores y mostramos una verborrea fuera de lo común.
  • En nuestro entorno, en situaciones como que, de pronto, se nos estropea el coche, y no podemos ir a un lugar.
  • En imponerse y buscar una disculpa que nadie te pidió:
    1. Es que no puedo ir ese día por…
    2. Me ha surgido un imprevisto….
    3. Este fin de semana no puedo, estoy fuera de la ciudad, ¡qué lástima, con las ganas que tenía!…
    4. Me quedé dormido o llegué tarde y me dio apuro llamar a la puerta…

Esto también lo sé muy bien por experiencia propia y por lo que he visto en mi entorno. Cambiar paradigmas y cambiar a modos nuevos de pensar, y sobre todo, de actuar es como, salir de un camino trillado con sus amapolas y sus pajarillos, y adentrarse en una selva donde no hay caminos, donde todo es diferente y nuevo, las flores ya no son delicadas y los animales no son pajarillos que nos obsequian con sus delicados y conocidos cantos. Todo es nuevo, y esto requiere de la persona todo el valor y la fuerza de la que sea capaz, abrirse y estar motivado a hacer el cambio, pase lo que pase. Una vez roto el freno del motor, el motor se pone en marcha. Aunque está claro que hay una inercia, esta inercia la viviremos como resistencias. Afortunadamente, no somos computadores, que con una simple reprogramación cambian totalmente. En un ordenador no hay esas resistencias ni esa inercia a lo anterior, si lo formateas o cambias un programa, el ordenador no recuerda qué era antes… Pero nosotros sí, porque somos humanos y tenemos vida. Esta es nuestra grandeza.

“¡Deberíamos utilizar el pasado como trampolín y no como sofá!” (Harold McMillan)



En mi vida, siempre me he sentido principalmente atraida hacia dos direccines. La primera en aparecer es mi interés por la Psicología, Sociología, etc., siempre buscando el orígen de nuestro comportamiento y la importancia del inconsciente dentro de nuestras vidas. El otro de mis intereses es el manejo y comprensión del mundo de las energías sutiles , tema apasionante. Ambos caminos convergen y se integran en las Constelaciones Familiares, a las cuales llevo dedicándome 12 años. - Magisterio especialidad Ciencias Humanas por la Universidad de Valladolid, 1984 - Sanadora por Arquetipos -Colin Bloy - Maestra de Reiki -5º Linaje- Sistema Usui Japonés tradicional - Especialista en Constelaciones Familiares - Especialista en Feng Shui
Nekroop kaur - Marta
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